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viernes, 12 de julio de 2013

La franja cultural del parque del río Turia: Casa Museo Benlliure, música, poesía y color

 
Iremos desgranando en entregas sucesivas sobre la isla de los museos de Valencia, o la “franja cultural del parque del río”. La isla de los Museos en Valencia comprende ambos márgenes del río Turia con museos dedicados a las artes plásticas de la época modernista, contemporánea y vanguardista. También pueden considerarse museos y edificios culturales al jardín botánico de la ciudad, cerca de las Torres de Serranos y el Museo del Corpus junto a las torres de Serranos.
Viniendo del parque de Cabecera nos encontramos con el Ivam, o instituto de Arte moderno con una colección permanente del pintor costumbrista Ignacio Pinazo de un modernismo puntillista y del escultor catalán Julio González. A continuación se sitúa el Centro de El Carmen con exposiciones temporales dedicadas a diversos temas, como el retrato, la vida política del siglo XVIII y diversas escuelas pictóricas.

Más allá nos encontramos con la Casa Museo de José Benlliure, y al otro lado del cauce del Turia el museo San Pío V, de la academia de Bellas Artes.

El pasado domingo visitamos precisamente la casa Museo Benlliure en una visita guiada familiar. José Benlliure fue otro pintor costumbrista valenciano, nacido en el seno de una familia de artistas, en el Cabanyal. En su estilo refleja tanto temas sencillos como grandiosos pero es en los primeros donde representa un testimonio de la ciudad en el ayer.


J. Benlliure, la Lonja de Valencia

Benlliure, pescador del Cabanyal reparando las redes






Tras pasar el umbral de la casa, sorprende la belleza del edificio y sorprende aún más su estado de conservación pese a los cambios experimentados en la ciudad durante los dos últimos siglos. El edificio fue proyectado en 1880 por Vicente Miguel y Viñuelas concebido como una casa burguesa típica para una familia acomodada en la época: la planta baja con el salón de visitas y comedor, el piso principal con mirador al jardín y despacho, el piso alto para arrendar y un ático para el servicio. En el piso alto donde se pueden ver pinturas, cerámicas, esculturas y dibujos de los hermanos Benlliure, y alguna muestra de Sorolla, Muñoz Degraín y otros valencianos ilustres.
  
Comedor
Antesala
 


El jardín nos ofrece un espacio único,un hermosísimo jardín de tipo “patio” con los árboles de litoral como los pinos, cipreses, laureles, naranjos, y las plantas mediterráneas los geranios, jazmines y tilos en la disposición de bellos parterres y glorietas, según la distribución de los jardines privados valencianos. La fuente y los juegos de agua de las albercas en la glorieta hacia la que confluye la vista, clara herencia árabe, los cipreses y parterres propios de los huertos renacentistas a los que debemos de añadir los motivos escultóricos y la cerámica de tradición valenciana. Otro ejemplo de tipo neoclásico son los de Monforte y similar al que presentamos es la Casa Museo de Joaquín Sorolla en Madrid, con sus parterres y rosas blancas que inspiraron su arte, como las bellas mujeres vestidas de blanco paseando por la playa de la Malvarrosa también con un taller o estudio en la parte final del patio.

Parterre con juegos de luz

Cocina de cerámica




Fuente en la glorieta
 





















Al final de nuestra casa museo se sitúa el estudio del pintor José Benlliure con iluminación y vistas magnificas a este jardín de las musas, fuente de inspiración costumbrista y paisajista indudable y conectado con el Convento de El Carmen, en aquella época Academia de Bellas Artes de san Fernando.
lectura al atardecer
En el estudio se pueden contemplar bocetos de obras y paisajes de caire modernista, como la lectura en velada familiar del grupo femenino envuelto en una atmósfera floral.

Visita Valencia, conoce de la mano de Itineris  sus museos.
JVN

Apéndice:
Rosas Blancas del Jardín, 

Sorolla

Jardín de Joaquín Sorolla en su casa de Madrid.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Sabado 8 de septiembre de 2012 Diario de una ruta, bicicleta de montaña el día del triatlon de Valencia. Aventura suburbana



Salir de Valencia en bici hacia el parque de la Albufera representa en cierto modo recuperar el paisaje de la infancia y también de nuestro pueblo, ligado al agua, los pantanos y los lagos y la irrigación.
Dejamos de lado la futurista arquitectura de la ciudad de las Artes para retroceder siglos en la historia. Tres alquerías en torno a un patio común nada más dejar la ciudad nos recuerda la perspectiva de la gran familia o clanes hebreos o árabes que comparten lo esencial.




El punto de observación de Pinedo nos permite considerar la naturaleza del paisaje, hacia el interior los campos maduros de arroz y  y a la derecha el verde mar de septiembre, con los cargados barcos como camellos a la espera
de soltar su carga en el puerto.



Llegamos a la playa de El Saler donde nos adentramos en un bosque que conjuga las depresiones salinas de antiguos humedales con los pinos centenarios envueltos en mantos de madreselva.




Más allá, la gola de El Saler abre y cierra sus compuertas, como un gigante agitase sus gesticulantes brazos, para graduar el nivel de agua de los campos de arroz que rodean al lago.

                                                                
Las bicicletas exhaustas después de 15 kilómetros parecen querer darse un chapuzón, como sus entusiasmados dueños.
La perspectiva aérea desde el apartamento de una amiga nos permite conjugar la perspectiva marítima con la de los campos de arroz y sus motores en fila, como pacientes vigías.



Finalmente, la puesta de sol en la perspectiva de occidental del lago
nos invita a las promesas y a bañarnos en una atmósfera dorada que purifique nuestras almas,


Contacta Aventura Urbana alrededor de Valencia


miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Vendimia noctruna


EDICIÓN DE LA VENDIMIA NOCTURNA EN PAGO DE THARSYS.

Ven a visitar la bodega



  La bodega valenciana Pago de Tharsys celebrará su edición popular Vendimia Nocturna el próximo viernes día partir de las 21 h, un ejemplo representativo de la promoción y difusión de la cultura del vino, una más de los últimos diez años. La vendimia nocturna, próxima la luna llena, es una técnica que permite mantener e incrementar la calidad de sus vinos, en este caso de un vino blanco elaborado a base de Albariño y Godello. Por otra, se enmarca en una actividad social que da cita a un elevado número de amistades, periodistas y amantes del vino, quienes experimentan y conocen de primera mano cómo se elabora el vino Vendimia Nocturna.
La cita cuenta cada año con más seguidores, y tanto es así que la bodega debe efectuar un sorteo para elegir a los invitados entre todos los que a lo largo del año se han ido inscribiendo y también entre sus seguidores de facebook.
El acto se abrirá con una cena a base de productos típicos de la región con la que la bodega agasaja a los asistentes, a la que, por supuesto, quedan invitados. A continuación, dará comienzo esta experiencia enológica.

lunes, 20 de agosto de 2012

El Caballo y la Cosecha de Arroz


EL CABALLO Y LA SIEGA : Verano en Valencia

La siega es un motivo de festividad religiosa en los pueblos del Mediterráneo con ofrendas y concursos de todo tipo. La ofrenda de las primicias de la siega y de la cosecha viene regulada ya en los antiguos códigos de la Biblia Hebrea. Los cantos, la danza, la expresión corporal y la emulación entre los jóvenes por conquistar a las doncellas es otra de las característica de estas festividades de tiempos prehistóricos. Nos centramos hoy en las competiciones ecuestres de ambas riberas del Mediterráneo
En el norte de Marruecos la siega del mes de mayo culmina con exposiciones sobre la cosecha del trigo, la artesanía y la animación de las relaciones humanas. Al sur de Tánger,a pocos kilómetros de Larache se celebra una competición de monta de caballos a pelo por parte de los jóvenes que compiten por una muñeca que regalarán a su ser más querido. 


Tiene lugar en la culminación de la primavera y de las fuerzas juveniles de la naturaleza, entre el 18 y 25 de mayo.
Volvemos la vista al norte. Al casi comienzo del otoño y a la siega de otro producto importante en nuestra dieta mediterránea, el arroz, responde otra competición de jinetes y amazonas que montan a pelo al sur de Valencia, en Pinedo, lucha que ha lugar lugar el entre el 15 y el 18 de agosto. Para algunos la fiesta, conocida desde hace más de cien años, como “corregudes de Joies” en la playa de Pinedo, con el puerto y la ciudad de las artes al fondo, al atardecer de un día veraniego, con los arrozales del Parque Natural de la Albufera, ya crecida su verde espiga podría ser más antigua que la de San Lucar de Barrameda. Según otros se compite para probar la rapidez de los animales de labranza. El premio es un pañuelo o “mocador” (la “joia” o joya). 

Las analogías con las carreras de Marruecos nos permiten identificarla también como una fiesta de la siega en que se demuestra la destreza de los jóvenes por un premio ante la presencia de admiradoras. Solo que en Pinedo se permite la presencia de las amazonas en estos desafíos entre dos o tres monturas, y son las mujeres las que se llevan los mejores puestos, cuando algun pura sangre montado por un cortés jinete les deja cancha. 


La prueba de ser festividad agrícola es que los jinetes y amazonas vienen de la zona, Albal, Játiva, Sueca. ¿Quién se llevará la “joia”?.
Jose-Vicente Niclós
Albufera e4x4: Excursiones familia y grupos Albufera
Albufera en Bici, Excursiones guiadas en Bici

lunes, 16 de julio de 2012

Curiosidades de la Lonja de Valencia


La ruta de la seda II:
Curiosidades de la Lonja de la Seda


El fantasma de Guillem de Cervera, biznieto del caballero venido de Lleida para la conquista en 1238, conocío la construcción de este monumento registrado en el catálogo de la Unesco y nos guía para conocer sus curiosidades esculpidas en la piedra.
“Nuestro gótico, como todos, tiene tres niveles jerárquicos, nos dice. El más alto corresponde al nivel mayor, y representa el cielo: los ángeles, María, la Cruz, las estrellas o la Jerusalén del cielo. A continuación viene el escudo de la ciudad o del reino, que representa la bendición de la vida ciudadana y su dedicación al trabajo gracias a la energía libre que le llega desde arriba. Finalmente viene el nivel mundano con sus tentaciones, peligros y engaños. que nos quieren desviar de la senda ascendente”


Siguiendo la indicación de Guilem, recorro con la vista la portada de la fachada principal de la Lonja y me detengo en el escudo del Reino de Aragón, junto con dos escudos de la ciudad sobre las ventanas laterales. Forman el triángulo de la vida comercial y burguesa. El escudo de Aragón presenta la curiosidad de venir coronado de un yelmo de reja con barras, en cuyo interior se halló esculpida una cara, posiblemente la del mismo rey que tanto amaba la ciudad de Valencia, Alfonso V el Magnánimo.

                             
A continuación, en el tímpano, se hallaba una imagen de la Virgen de los mercaderes. Y bajamos ya al nivel de la vida cotidiana, con escenas de brujería en el parteluz, y de diversos pecados en las arquivoltas,como las del hombre con una maza simbolizando la ira, dos cuerpos invertidos abrazados como emblema de la lujuria, un hombre peludo que representa el instinto primitivo o animales como los perros, el jabalí o el caracol que significan la crueldad o la pereza.

                           Escena de brujería bajo la que fue Virgen de                 los      Mercaderes

Si pasamos al interior, en la sala de contratación, nos llama la atención las columnas torcidas que forman en la parte superior un bosque de palmeras con el escudo de Aragón en la clave de bóveda central. Guillen nos explica de nuevo su simbolismo:


  “Se trata de nuevo de la representación de la Jerusalén celeste. La    bóveda estuvo pintada originariamente de color azul oscuro con estrellas, y las columnas en un verde y rojo para recordar la palmera como árbol de la vida, que representa el alma en la tradición oriental. El friso en letras doradas que recorre las paredes proclama en su latín renacentista algo así: “detente visitante y considera que soy una casa ilustre construida en diez años, hago el elogio del buen comerciante que irá al cielo y tendrá buena fama en la tierra, en cambio al comerciante malvado le espera el infierno y permanente tiniebla en el mundo presente”.
Tras oír esta descripción de Guillem no puedo evitar echar un vistazo a la pequeña puerta protegida por un balcón de hierro que da paso a la escalera helicoidal que subía al torreón central. Allí, como en la novela del Conde de Montecristo, gemían y pagaban sus penas los comerciantes que defraudaron la confianza depositada en ellos. No puedo evitar la tentación de pensar en la crisis de confianza de nuestra vida pública presente y sueño con guiar alguna que otra vez algun personaje corrupto de nuestros días  e invitarle a subir por la escalera a "una suite de cinco estrellas con champán y música preparadas y vistas al mercado",para que medite unos meses a oscuras y en silencio.    
En la puerta que da al jardín de los naranjos llama la atención la presencia en sus arcos góticos de centauros tocando instrumentos sonoros como címbalos y flautas. No debería sorprendernos si imaginamos que el jardín era el lugar de la música, el esparcimiento y la comida al cerrar un buen negocio tras arduas negociaciones. Una especie de tea-break o celebración de evento al aire libre. Y de nuevo me comenta Guillem el simbolismo del jardín:

"Piense usted, caballero, que en el jardín se representa el modelo de la casa mediterránea, inspirada en nuestros enemigos de entonces, los árabes, de los que tomamos muchos elementos culturales. ¿Qué elementos-dígame- habría de tener el paraíso musulman según usted? Callo desconcertado. En primer lugar-insiste- el rumor del agua, es importante para la gente del desierto. Y miro la fuente de ocho puntas típica de la imaginería musulmana. Esta fuente, añade, la encontrará usted en tantas casas de Andalucía en el patio central, recubiertas de azulejos de vivos colores”. Y claro, lo recuerdo de mis viajes. El siguiente elemento es la sombra, para un hombre que vive en un país caluroso, y para eso están esos preciosos naranjos. Y finalmente, el perfume que aroma el aire en la brisa de la tarde, lo que nos proporciona la flor del azahar.”
Medito en estas sabias palabras de Guillén mientras mi vista se pasea por una puerta disimulada tras la escalera monumental que lleva al piso superior. Me deslizo sin ser visto y desciendo las escaleras. Esto me sigue comentando eran las caballerizas, el “parking” de la época donde se instalaban los vehículos, jamelgos, rocines, caballos de raza árabe, de todas las marcas y colores. Y aquí se  cuenta la leyenda de la hija de Muley Raffat, señor del antiguo palacio, cuya hija se aterrorizó por la presencia de un espantoso dragón de piel viscosa que partió de una cloaca. La acequia de Rovella pasaba por delante del palacio. Un sirviente enamorado de la doncella se deshizo con su valiente brazo de la horribble fiera y, si bien no consiguió la mano de la noble joven, recibió el eterno agradecimiento de su sonrisa. Y así en la fachada se puede ver aún la cabeza de este monstruo o Leviatán que se come una ménsula, la tabla de madera que el joven doncel clavó entre sus espantosas fauces. El dragón, con nosotros los cristianos, pasó así representar el poder musulmán, como símbolo del Leviatán, la fiera que amenaza al imperio militar de occidente o el mal comercio que destruye la convivencia. Por ello se hallan dragones por todas las ménsulas y arquivoltas, devorando los árboles y la vegetación que simboliza la vida.
Finalmente subimos al piso superior del Consulado del Mar, a esa sección italianizante, que contrasta ´con el gótico de la sala de contratación. Allí admiramos el artesonado rescatado del ayuntamiento medieval de Valencia, situado antes en la Plaza de la Virgen. Me comenta Guillem: “En los ángulos, las profetisas, profetas y sabios dan un buen consejo a la ciudad durante el año legislativo, en el centro se representa su vida cotidiana, de trabajos, oficios, y diversiones, con guerreros luchando, músicos salmodiando, animales saltando, plantas floreciendo a la sombra de los principales escudos heráldicos de la ciudad”.
Abandonamos la Lonja,  en nuestra mente el aroma fresco del azahar impreso y en nuestra imaginación la mezcla de las virtudes del apasionado caballero luchador del gótico Don Guillem con las del ponderado comerciante florentino del Renacimiento, en relación con los Medici.
José-Vicente Niclós